Aunque a menudo se mencionan como si fueran lo mismo, el hash y el polen son dos derivados del cannabis con características, texturas y procesos de elaboración muy diferentes. Entender estas diferencias permite distinguir mejor sus aromas, su origen y su calidad, especialmente en el ámbito del CBD, donde la composición y el método de extracción influyen directamente en la experiencia final. En esta guía, desde NaturWest, tu tienda de confianza para comprar CBD online, te contamos qué distingue realmente al hash del polen y por qué cada uno ofrece un perfil único.
¿Es lo mismo hachís que polen?
No, aunque ambos proceden de los tricomas de la planta, hachís y polen no son lo mismo ni se elaboran de la misma manera. El hachís es un concentrado prensado, normalmente compacto y oscuro, obtenido a partir de resina comprimida mediante presión o calor. El polen, en cambio, es un material más suelto y aireado, resultado del tamizado en seco de los tricomas, lo que genera un polvo fino antes de cualquier prensado adicional. Ambas formas comparten origen y aroma, pero se diferencian en textura, intensidad aromática y grado de compactación. Esa variación hace que cada producto tenga un perfil propio y una experiencia distinta, incluso dentro del mundo del CBD.
Qué es el hash (hachís)
El hash o hachís es un concentrado extraído de la resina de la planta, caracterizado por su textura prensada y su aroma intenso. Es uno de los productos más tradicionales y reconocidos dentro del cannabis, y su elaboración ha evolucionado en distintas regiones a lo largo de la historia.
Cómo se obtiene y qué lo caracteriza
El hachís se obtiene recogiendo los tricomas —las glándulas resinosas ricas en cannabinoides y terpenos— y compactándolos mediante presión, en ocasiones con la ayuda adicional de calor. Este proceso transforma la resina en una masa sólida y manejable. La compactación hace que el hash tenga una concentración aromática más marcada y una estructura densa, diferenciándose de productos más sueltos como el polen. Al tratarse de un concentrado, el hash suele presentar una mayor riqueza terpénica, una textura maleable y un color que puede ir desde el dorado hasta el marrón oscuro dependiendo de su origen y método de producción.
Aspecto, textura y aroma habituales
El hash suele presentarse en bloques o láminas compactas, con una textura que varía entre dura y pegajosa según el nivel de presión aplicado y la calidad de los tricomas utilizados. Visualmente puede mostrar tonos marrones, dorados o incluso casi negros, con un interior más claro o más graso dependiendo del tipo de resina. En cuanto al aroma, el hash destaca por ser más profundo, terroso y resinosa, ya que la compresión intensifica los terpenos naturales. Su aroma suele resultar más concentrado y envolvente que el del polen, lo que hace que muchos consumidores lo prefieran por su carácter más robusto.
Hash CBD: la versión legal y no psicoactiva
En el ámbito del CBD, el hash se elabora siguiendo el mismo principio que el hachís tradicional, pero utilizando flores de cáñamo ricas en CBD y manteniendo siempre un contenido de THC dentro de los límites legales (inferior al 0,2 %). El resultado es un concentrado aromático que conserva el aspecto, la textura y la experiencia sensorial del hash clásico, pero sin efectos psicoactivos. El hash CBD se caracteriza por su perfil terpénico limpio, su aspecto prensado y su aroma intenso, siendo una opción ideal para quienes buscan disfrutar de la esencia del hachís sin alteraciones perceptivas ni riesgos legales. Su elaboración también garantiza un producto más estable y con un aroma natural muy fiel al cannabis tradicional.
